jueves, 7 de octubre de 2010

"Creo y confieso, Oh Señor, que tu eres en verdad el Cristo, el Hijo del Dios vivo, quien ha venido al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales soy el primero. Creo también, que este es tu mismo purísimo cuerpo y que esta es tu misma preciosa sangre, por tanto, te pido, ten piedad de mi y perdona mis faltas, voluntarias e involuntarias, las cometidas de palabra y de obra, con conocimiento o por ignorancia y has me digno de compartir sin condenación de tus purísimos misterios, para la remisión de mis pecados y para la vida eterna.
Admiteme hoy como participante de tu cena mística, Oh hijo de Dios, porque no revelare tu misterio a tus enemigos, ni te daré un beso como Judas, sino que como el ladrón, te confesare: "Acuerdate de mi Señor, en tu Reino". Que la comunión de tus santos misterios no se convierta para mi en juicio ni condenación, Señor, sino que sea para la sanacion de mi alma y cuerpo. AMEN